COVID-19 Terminaría Impulsando el Comercio Internacional 

junio 12, 2020

Cómo afecta el COVID-19 al comercio internacional?

 

Por Luis Carlos Ramírez Martínez

Ya todos conocemos la enfermedad del coronavirus, COVID-19. Últimamente nos acostumbramos
a la frase “cuando esto pase…haré…[o]…haremos…”. Muy probablemente esas cosas no pasarán
“cuando esto pase”. Pero puede que sí.

Si con la COVID-19 la crisis sanitaria llueve, con la crisis económica no escampa y un verdadero
liderazgo cooperativo global y sería el más efectivo remedio. Organizaciones internacionales,
gobiernos, empresarios, ciudadanos, tendremos que cooperar. Colombia, también.
A hoy, cerca 4.9 millones de los 7.6 mil millones de la población mundial, es decir, un 0,06%, se
han infectado. Los muertos ya son unos 330.000, 7% del contagio, y la carrera por la vacuna se
demora. Aunque un 43% se ha recuperado, la economía mundial se enferma de miedo,
proteccionismo y anarquía generalizados.

Sumado a la desconfianza en la OMS, los precios del petróleo desconciertan; el desempleo en
EE.UU, 14%, sobrepasa el de la Gran Depresión; la economía China se contrae por primera vez en
4 décadas; hay mayor tensión política EE.UU – China; con una guerra comercial agravada entre
éstos, que amerita reformas a o la extinción de la OMC, cuyo Órgano de Apelación agoniza
mientras algunos miembros, excepto EE.UU, intentan salvarlo con un Acuerdo de Arbitraje de
Apelación Provisional Multi – Partes (MPIA). Estados Unidos parecería oponerse porque esto
beneficiaría a China.

Una disyuntiva

Ahora mismo el orden jurídico internacional se debate entre la anarquía y la cooperación. Más
que un ganador entre EE.UU y China, los expertos prevén divisiones y relevos en el poderío
económico y militar. Esto gracias al debilitamientos de gobernanza interna, donde pesimismo y
populismos generan anarquía en el orden global.
Del lado de la cooperación. La buena fe y la confianza mutua resultarán esenciales. Los gobiernos
tendrían que volver a creer -y ajustar lo necesario- en las organizaciones del sistema internacional.

Se requerirá de concertación técnica en la OMS; una reingeniería pacificadora en la OMC y; mayor
y decidida colaboración entre los miembros del sistema ONU. Más allá del rol estabilizador
macroeconómico del FMI, y de un regionalismo abierto en lo comercial, los diversos grupos de
países, a través de sus gobiernos, tendrían que armonizar sus políticas, fiscal, monetaria y
comercial.

Amenaza de caos duradero

De momento, el mundo ha optado por la opción de la Anarquía. Aunque a inicios de abril Azevedo
sugiriera que “…Mantener los mercados abiertos al comercio y a las inversiones internacionales
ayudará a las economías a recuperarse con más rapidez…”, la realidad es otra. Desde mediados de
mayo hay bolsas desplomadas, transacciones fallidas por más de US$10 billones en varios
sectores, en varios continentes, las américas incluido.
Como respuestas inmediatas, diríase instintiva, los países miembros de la OMC han venido
notificando a la OMC la adopción de medidas de choque, restrictivas, en su mayoría, tanto en el
comercio de bienes como en el de servicios.
Sobre los bienes, algunas medidas privilegian el consumo de bienes locales, subsidios y ayudas
internas, restricciones a exportaciones y flexibilización de importaciones para ciertos equipos
médicos de protección personal, medicinas, alimentos y bienes de primera necesidad. Como ha
pasado en otras crisis, empiezan a aumentar las medidas de defensa comercial y los miembros
OMC abren más investigaciones sobre dumping y subsidios, además de las escasas pero tan
apropiadas salvaguardias del Artículo XIX GATT. EE.UU, por ejemplo, abre nuevas
investigaciones antidumping, e incluso contra Colombia, como en 2018 sobre el acero y el
aluminio, pero por seguridad nacional conforme a su conocida Sección 232. En el caso del
comercio de servicios, igualmente se observan cierres y aperturas en sectores como el financiero,
turismo, inversión, exportación de servicios de salud, transporte, distribución,
telecomunicaciones, entre otros.

Sí se puede

No todo es oscuridad. Mientras organizaciones como el FMI le acaban de aprobar a Colombia una
nueva Línea de Crédito Flexible de US$10.8 billones para prevención de crisis, resiliencia,
adaptación, ingenio, acción, todas apuntan a: “Reinventarse”.

Colombia ya ha adoptado algunas medidas económicas con ese fin y puede adoptar otras todavía.
Junto con construcción y consumo local, manténgase abierto el comercio. Más divisas, materias
primas e inversión ayudan a producir y consumir más.
El comercio electrónico, gran apuesta. Eso está demostrado. El comercio de servicios genera –
quizás- más ingresos que el de mercancías. Tanto mejor combinarlo. Los servicios engrosan el PIB
de muchos países OCDE. El trinomio Universidad-Estado-Empresa será primordial.

Añadámosle facilitación del comercio; digitalización; TLCs; incentivos tributarios; atracción de
inversión y mejores zonas francas. Las ZFs potencian las cadenas globales y regionales de valor,
reducen costos, aumentan ganancias: eficiencias. Los bancos de desarrollo, los comerciales, y los
inversionistas, joint ventures y alianzas público-privadas, serán vitales.
Si bien la noche de la Pandemia puede ser larga y oscura, el día siguiente puede ser más corto y
con luces de progreso.

 

 

Luis Carlos Ramírez Martínez

Miembro de  ACCOLDI,

Asociado internacional de Curtis Mallet-Prevost, Colt & Mosle

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